La oposición rechazó en bloque el nuevo plan para el Brexit de Boris Johnson.

El líder de los «Tory» no tuvo una jornada amable en el parlamento británico. La oposición volvió a mostrar un rechazo en bloque al nuevo plan del primer ministro Boris Johnson para concretar la salida del Reino Unido de la Unión Europea. El jefe de las filas del Partido Laborista, Jeremy Corbyn, expuso que la propuesta para reemplazar la salvaguarda para Irlanda del Norte era «una versión refrita de propuestas ya rechazadas».

«Los únicos que no van a sufrir esta catástrofe son los fondos de inversión que contribuyeron a la campaña del primer ministro, que actualmente se dedican a apostar en corto contra la libra y a echar abajo nuestra frágil economía. Usted solo busca dividir y poner en riesgo a este país en su propio beneficio político, para lograr un acuerdo del tipo ‘América Primero’ con el señor Trump», recalcó Corbyn en Westminster.

Los liberales demócratas y el Partido Nacional Escocés (SNP) criticaron con dureza a Johnson y lo acusaron de intentar levantar controles aduaneros entre las dos Irlandas. Además los escoceses le reprocharon que condicionara su plan a obtener el «consentimiento democrático» de la suspendida Asamblea de Irlanda del Norte. «¿Dónde se contempla el consentimiento del pueblo escocés?», dijo su portavoz Ian Blackford.

Johnson evitó los enfrentamientos que desplegó en su anterior comparecencia ante la Cámara de los Comunes, pero su mensaje encontró una respuesta rotunda de los diputados. Fuentes oficiales de Downing Street aseguraron a El País que todo depende de la respuesta de la Unión Europea y que están dispuestos a sumergirse en «un largo túnel» de discusiones hasta el 31 de octubre.

El jefe del Partido Conservador no quiso reconocer que su nueva propuesta contempla la posibilidad de nuevos controles aduaneros entre la República de Irlanda e Irlanda del Norte. Esa opción, y la capacidad de veto que se entrega a los unionistas norirlandeses al condicionar la aplicación del nuevo esquema a que la Asamblea de Belfast la vote a favor, irritó aún más a la oposición.

«Las propuestas que hemos planteado no implican ninguna infraestructura física en la frontera ni cerca de ella. De hecho, no implican nuevas construcciones en ninguna parte», eligió excusarse Johnson. El texto enviado a Bruselas lo contradice, ya que admite que serán necesarios controles de aduanas «en las propias instalaciones de las empresas de origen y destino» o «en cualquier otro punto de la cadena de transporte».

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