Discurso de Arturo Salah ante el Consejo de Presidentes en el cambio de mando 2019-2022

Hoy estamos terminando el mandato de esta directiva. Ya han pasado tres años desde que asumimos. Todavía recuerdo ese día en que varios clubes se acercaron, muy preocupados por lo que estaba ocurriendo al interior de la ANFP y nos pidieron asumir el mando de esta institución.

 

La incertidumbre era total. Un país entero quería explicaciones y las autoridades estaban cerca de intervenir el fútbol chileno. Incluso podíamos perder nuestra personalidad jurídica.

 

Nuestra existencia estaba en riesgo, producto de que en algún momento del tiempo se perdió el norte. Los intereses del fútbol fueron relegados, puestos dentro de un cajón y olvidados.

 

Hubo personas que privilegiaron sus intereses particulares, quebraron las confianzas depositadas en sus cargos y provocaron un enorme daño a la ANFP.

 

Así, la pelota dejó de estar en la cancha y quedó más cerca de la esfera de lo delictual. Teníamos una Corporación donde no había ningún tipo de control y salvo el trabajo de la selección adulta todo lo demás estaba relegado. Sin ir más lejos, nuestra selección femenina, que el año pasado nos dio tantas alegrías, no tenía actividad desde hace varios años y el resto de las categorías estaban sin sus cuerpos técnicos.

 

La ANFP estaba muy debilitada. Por lo mismo, desde que asumimos nos dimos cuenta que teníamos el desafío titánico de volver a dejar la pelota dentro de la cancha, que es donde corresponde que esté.

 

Esto pasaba por hacernos cargo de todas las herencias que había dejado la administración anterior. Entre ellas menciono sólo algunas: finanzas y caja precarias, sin recursos para cumplir con nuestras obligaciones; una institución disminuida administrativamente; un campeonato que había terminado con graves hechos de violencia y estadios con muy baja asistencia de público, entre otros.

 

Por eso, el principal desafío y el más desgastante, en los primeros dos años, fue sacar a la ANFP de una de las peores crisis de la historia y recomponer las confianzas.

 

Ahora que miramos hacia atrás, vemos que esta tarea la sorteamos con éxito y en menos del tiempo previsto. Hoy estamos dejando a la ANFP fortalecida en todos sus ámbitos: deportivos, financieros e institucionales.

 

Esto gracias, al trabajo de nuestros colaboradores, los clubes y la entrega total de cada uno de los miembros de nuestro directorio.

 

No sólo superamos la crisis, sino que avanzamos, pensando siempre en el bien del fútbol, en dejar la pelota nuevamente en la cancha.

 

Fue así como generamos un plan estratégico para los próximos diez años. Esta es una hoja de ruta que prioriza el desarrollo del fútbol chileno y en especial el fútbol formativo. Todo con miras a que esta actividad alcance su máximo potencial.

 

En materia deportiva, la principal tarea fue seguir adelante con el proceso de nuestra selección adulta y que el resto de las selecciones retomaran su actividad. Con los diversos equipos técnicos se implementó un trabajo que tuvo sus frutos.

 

La selección adulta fue campeona de la Copa América Centenario y vicecampeona de la Copa Confederaciones. La Selección Femenina fue subcampeona de la Copa América 2018 y logró clasificar por primera vez a un mundial; la selección Sub 20 alcanzó el oro en los Juegos Odesur de Cochabamba 2018 y la selección Sub 17, por primera vez en 20 años, clasificó a un mundial.

 

Sin duda…un objetivo que no logramos fue clasificar a Rusia 2018. Aquí todos fuimos responsables… dirigentes, técnicos y jugadores.

 

Como presidente asumí mi responsabilidad y me dispuse, con toda mi voluntad y experiencia, a buscar a la persona idónea, que asumiera la gestión técnica de la selección. Necesitábamos alguien capaz de sacar adelante el complejo trabajo de formación y búsqueda de reemplazos necesarios, para enfrentar la Copa América 2019 y las clasificatorias de Qatar 2022.

 

Es así y coincidiendo con mis valores y principios deportivos, donde no tienen cabida ganar a cualquier precio, encontré en el profesor Reinaldo Rueda, a la persona calificada para esta misión.

 

Estoy muy agradecido de su gestión hasta ahora y estoy convencido de que la jerarquía de su trabajo se impondrá, al igual que su intención de recuperarnos de la decepción vivida y hacernos mirar con optimismo y prudencia, el futuro de nuestra querida selección.

 

Las penas del fútbol se pasan con fútbol…y usted tiene adportas profesor, un fuerte primer desafío, para reconfirmar la solidez y seriedad de su trabajo y lograr reencantar a un país entero.

 

No tengo dudas que la nueva directiva que asume hoy le entregará todos los elementos necesarios para lograr esos objetivos

 

Le deseo además, la siempre y necesaria… pequeña dosis de suerte. ¡¡Profesor ha sido un honor para mi haber podido trabajar con usted!!,

 

Y sobre este punto, quisieras dejarles una reflexión. En el fútbol se pueden dar tres resultados y hay que tener cuidado, en convertir a la victoria en una obsesión.

 

“A la hora del triunfo celebra con equilibrio, sin olvidar que no siempre ganarás” es lo que nos decía Fernando Riera.

 

Las derrotas también nos dejan lecciones y aceptarlas requiere de una actitud vital de principios y sólidos valores referidos al futbol. Una derrota nos obliga analizar en profundidad y con honestidad, y es con esta base que se deben definir las políticas correctivas, que permitan superar resultados negativos. Eso es lo importante.

 

No es fácil plantear estos pensamientos en el mundo de hoy, donde el deporte ha sido capturado por una suerte de obsesión de no fracasar y que le otorga a veces a la victoria, más de lo que esta puede ofrecer.

 

Cerrado este paréntesis, les comento que en estos tres años también nos preocupamos de desarrollar el campeonato local y resguardar el espectáculo. Realizamos un trabajo sistemático con Estadio Seguro, Carabineros y las Intendencias, que permitió controlar los hechos de violencia y lograr que la familia volviera al estadio. Esto se vio reflejado en un aumento de 50% en la asistencia a los estadios, en los últimos tres años.

 

Además, mejoramos el campeonato, que pasó a ser anual y en dos ruedas, con cupos definidos y claros para acceder a las diversas competencias internacionales, lo que facilitó la comprensión de los hinchas. No tengo dudas que, desde el punto de vista técnico, era lo que correspondía hacer.

 

A nivel institucional fortalecimos a la ANFP con un cuerpo ejecutivo de excelencia y mejoramos los procesos. Incorporamos el área de contraloría y y el área de cumplimiento, lo que nos permitió profundizar los controles internos. Además, establecimos un canal de autodenuncia, que permite a cualquier persona que detecte alguna irregularidad, sea o no funcionaria de la ANFP, presentar los antecedentes a las instancias que corresponden.

 

Todo esto es muy relevante, porque disminuye el riesgo que en el futuro se vuelan a repetir los hechos penosos que vivimos en el pasado.

 

El fortalecimiento institucional fue acompañado con el saneamiento financiero. Logramos importantes reducciones de costos y acuerdos comerciales de mediano y largo plazo muy favorables para nuestra Asociación, que mejoran los ingresos por derechos televisivos de nuestros campeonatos y de la selección.

 

Todos estos avances, que generan respeto entre nuestros pares y colocan a Chile como un referente en el fútbol regional, nos permiten dejar esta institución con tranquilidad.

 

Sin duda, la tarea que nos encomendaron hace tres años fue cumplida.

 

Para quienes hoy asumen el mando de la ANFP les deseo lo mejor y  los invito a actuar siempre de buena fe, con ética y respetando los valores.

 

Nunca olviden que en el fútbol no vale hacer goles con la mano. Por el contrario, siempre debe prevalecer el juego limpio y las buenas formas.

 

Todos quienes hemos tomado el rol de dirigentes tenemos una responsabilidad con la sociedad, porque el peso del fútbol en un país como Chile es muy importante. Cada fin de semana son millones los jugadores que salen a la cancha y gran parte de ellos son jóvenes.

 

Si planificamos pensando en el bien del fútbol y tomamos las decisiones correctas, podemos generar un impacto social muy positivo.

 

Por eso, sólo les dejo una reflexión. Actúen siempre pensando en proteger y mejorar el fútbol y no se tienten de tomar medidas sólo por sacar aplausos o, por el contrario, evitar las críticas.

 

Que la pelota siga permaneciendo en la cancha… muchas gracias.

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